Dependiendo de la ubicación geográfica, la bandera violeta también puede utilizarse para advertir sobre la presencia de erizos de mar, coral de fuego, determinados peces con espinas venenosas e incluso el avistamiento de otras especies marinas que requieren especial precaución.
Si una persona sufre una picadura o una lesión ocasionada por fauna marina, lo más importante es mantener la calma y buscar asistencia del personal de guardavidas o de un servicio médico. En el caso de las medusas, numerosos protocolos aconsejan evitar frotar la zona afectada y seguir las recomendaciones específicas de los especialistas presentes en la playa. Cuando se trata de lesiones provocadas por rayas u otros animales, la evaluación médica resulta especialmente importante para prevenir complicaciones posteriores.
Más allá de conocer cómo actuar ante una eventual emergencia, la mejor herramienta continúa siendo la prevención. Los especialistas aconsejan observar cuidadosamente el agua antes de ingresar, permanecer en sectores vigilados por guardavidas, utilizar calzado acuático cuando las condiciones lo justifiquen y prestar especial atención a los niños, quienes suelen explorar la orilla con mayor curiosidad.
Otra recomendación útil consiste en consultar siempre al personal de salvamento acerca del motivo por el cual se encuentra izada la bandera violeta. Los guardavidas conocen qué especies fueron observadas, en qué sectores aparecieron y cuáles son las medidas más apropiadas para disfrutar del mar de manera segura ese día.
Es importante recordar que los sistemas de señalización pueden variar entre distintos países. Mientras que en algunas playas de América la bandera violeta identifica específicamente la presencia de fauna marina potencialmente peligrosa, en otros destinos turísticos se utilizan carteles informativos u otros mecanismos complementarios para comunicar este tipo de advertencias. Por ello, cuando se visita una playa por primera vez, siempre conviene informarse sobre el significado de cada señal.