Ir al baño varias veces en la noche no debería ser algo normal. Si notas que tu descanso se interrumpe constantemente porque necesitas orinar o que en el día vas mucho más de lo habitual, podría ser otra alerta. Cuando hay demasiada glucosa en la sangre, los riñones tratan de eliminarla filtrándola en la orina, lo que se traduce en idas constantes al baño.
3. Hambre fuera de lo común
Un antojo ocasional es natural, pero la sensación de hambre constante, incluso después de comer, puede estar relacionada con problemas en la forma en que el cuerpo usa la glucosa. En la diabetes, la insulina no logra llevar la energía a las células, por lo que el cuerpo sigue pidiendo alimento aunque ya lo haya recibido. Esa sensación de “vacío” o de que nunca te llenas es un síntoma que no hay que subestimar.

6. Cicatrización lenta y más infecciones