1️⃣ Fatiga y debilidad
Sentirse cansado constantemente, incluso durmiendo bien, es uno de los primeros signos.
Cuando el hígado está sobrecargado, no regula correctamente la energía, lo que provoca agotamiento continuo.
2️⃣ Pérdida de apetito
Saltarse comidas o sentirse lleno tras unas pocas bocadas puede indicar que el hígado no digiere ni absorbe bien los nutrientes.
3️⃣ Náuseas o vómitos
Las náuseas persistentes que no se deben a intoxicación alimentaria o virus estomacales pueden señalar una acumulación de toxinas en la sangre.
4️⃣ Pérdida de peso sin explicación
Perder peso sin cambios en la dieta o el ejercicio puede parecer positivo, pero si se debe a una mala absorción de nutrientes, es una señal de alarma.
5️⃣ Dolor o hinchazón abdominal
Una molestia en la parte superior derecha del abdomen puede deberse a una inflamación del hígado.
A medida que la cirrosis avanza, puede aparecer ascitis, es decir, acumulación de líquido en el abdomen.