Así que, cuando las personas vacunadas enferman, no significa que la vacuna haya “fallado”. Significa que el sistema inmunitario está cumpliendo su función, aunque no siempre de una manera que prevenga la infección por completo.
El virus cambió y sigue cambiando
. Los virus evolucionan. Eso no es un error científico, sino una característica fundamental de la biología.
Desde 2020, el virus que causa la COVID-19 ha sufrido múltiples mutaciones, lo que ha dado lugar a nuevas variantes que se comportan de forma diferente a la cepa original.
Algunos de los cambios clave incluyen:
Mayor transmisibilidad
Capacidad parcial para evadir la inmunidad
Diferentes patrones de síntomas
Variantes como Omicron y sus sublinajes demostraron un punto crucial: incluso una fuerte inmunidad derivada de la vacunación o de una infección previa puede no bloquear completamente la infección, especialmente en las vías respiratorias superiores.
Sin embargo, y esto es fundamental, la protección contra la enfermedad grave se ha mantenido mucho más estable.