Frota cuidadosamente cada rincón. Con un cepillo de dientes y un detergente suave, froté los bordes, los compartimentos y los pequeños canales por donde circulan el agua y el detergente. Una mezcla de agua y vinagre resultó perfecta para las manchas más persistentes.
Limpia el interior del compartimento. Antes de volver a colocar el cajetín, limpié la zona dentro de la máquina donde se inserta. Este lugar también acumula suciedad y a menudo desprende un olor a humedad si no se limpia.
Sécalo completamente. Una vez limpio el cajetín, lo dejé secar por completo antes de volver a colocarlo.
Después de eso, el cajetín parecía nuevo y, por primera vez en meses, mi ropa olía bien y estaba realmente limpia.
Comprender los compartimentos
Si la limpieza fue útil, la verdadera revelación llegó cuando comprendí el papel de cada compartimento. La mayoría de los cajetines de detergente tienen tres compartimentos distintos, cada uno con su propio símbolo o etiqueta:
« I » — Compartimento de prelavado: Para usar con ropa muy sucia o ciclos largos que incluyen un prelavado.
« II » — Compartimento de lavado: Aquí es donde colocas tu detergente líquido o en polvo habitual. Se libera durante el lavado principal.
El símbolo de la flor o de la estrella: Este compartimento está destinado al suavizante, protectores de color o potenciadores de fragancia. Estos productos se liberan durante el último enjuague.
Como muchos, yo vertía el detergente directamente en el tambor, lo que impedía que la máquina lo distribuyera correctamente. Al verterlo en el cajetín, se disuelve de manera uniforme, garantizando que el jabón llegue a cada fibra de tu ropa en el momento adecuado.