Ejercicio regular – La actividad física mejora la circulación y fortalece los músculos de las piernas. Intenta realizar al menos 30 minutos de actividad al día.
Alternar trabajo y descanso – Si tu trabajo requiere estar de pie o sentado durante largos períodos, toma descansos cortos.
Usar medias de compresión – Ayudan a evitar la acumulación de sangre.
Limitar el uso de tacones altos – Usarlos con frecuencia aumenta la presión sobre las venas.