Melón y Sandía Aunque son ricas en agua, lo que favorece la hidratación, tienen un índice glucémico moderado. Su porción debe ser controlada. Una taza de melón o sandía, preferiblemente después del ejercicio.
Pomelo y Naranja (entera) Ricas en vitamina C y agua. Siempre se deben priorizar enteras (con la pulpa) sobre el jugo para obtener toda la fibra. 1 unidad entera al día.
En resumen, la estrategia nutricional para el adulto mayor debe centrarse en la suficiencia proteica para combatir la sarcopenia, complementada con frutas que aportan vitaminas y antioxidantes. Al elegir frutas con moderación y priorizando aquellas bajas en azúcar y ricas en fibra, se optimiza la ingesta de micronutrientes sin comprometer el metabolismo del azúcar ni desplazar la ingesta de las proteínas fundamentales para la salud muscular.