Gritar
Las voces fuertes los aterrorizan. Sus oídos son extremadamente sensibles. Pueden percibir gritos como una amenaza y empezar a evitarte. Gritar daña el vínculo y genera emociones negativas asociadas a tu presencia.
Ignorar sus miedos
Los gatos tienen un instinto fuerte de protegerse de ruidos repentinos: aspiradoras, videojuegos, fuegos artificiales, globos, televisión fuerte… Pueden causarles estrés y ansiedad. Orejas hacia atrás, cola baja, espalda arqueada y búsqueda de refugio son señales claras de miedo.
Recuerda: forma parte de su instinto de supervivencia.
Forzarlos a nuevas interacciones
La mayoría de los gatos son reservados con desconocidos. Prefieren acercarse a su ritmo. Forzarlos a interactuar es una falta de respeto a sus emociones. Pide a tus invitados que respeten su espacio.
No limpiar la caja de arena
A ningún ser vivo le gusta un baño sucio. Si la caja no está limpia, tu gato puede decidir hacer sus necesidades fuera de ella. Limpiarla a diario demuestra respeto por su comodidad y higiene.
Ignorar su dolor
Los gatos no hablan, así que dependen de ti para interpretar señales. Dificultad para comer, evitar la caja de arena, cambios en el comportamiento… pueden indicar dolor o enfermedad. Observa atentamente: serás su mejor detective del bienestar.