La sensación de tener un nudo en la garganta, incluso sin estar resfriado, puede ser un síntoma muy desagradable y persistente. Muchas personas describen esta afección como una necesidad constante de carraspear, la necesidad de tragar con frecuencia o una sensación de flema, especialmente por la mañana o después de comer. En la mayoría de los casos, las causas de esta molestia son comprensibles y tratables.
Una de las causas más comunes del exceso de mucosidad es el goteo posnasal. Esto ocurre cuando los senos paranasales producen un exceso de mucosidad que baja por la parte posterior de la garganta. Esto suele deberse a alergias al polvo, al polen o a la caspa de animales, así como a sinusitis, resfriados o una reacción al aire seco y a los cambios climáticos. La irrigación nasal con soluciones salinas, el uso de antihistamínicos, mantener un ambiente húmedo y beber muchos líquidos pueden ayudar a aliviar la afección.
El reflujo ácido, específicamente el reflujo laringofaríngeo, a menudo llamado reflujo silencioso, es una causa común. A diferencia de la acidez estomacal común, puede ser prácticamente asintomática, pero el ácido estomacal sube a la garganta y la irrita, provocando sensación de nudo en la garganta, ronquera o un sabor desagradable en la boca. Para combatirlo, se recomienda evitar comer tarde por la noche, limitar el consumo de alimentos picantes y grasos, así como de cafeína, y dormir con la cabeza ligeramente elevada.