Las infecciones respiratorias también dejan marcas en la mucosa. Incluso después de una infección viral leve, la producción de mucosidad puede continuar durante varias semanas hasta que los tejidos se recuperen por completo. Si los síntomas persisten durante más de dos semanas o empeoran, se debe prestar especial atención.
La deshidratación espesa y vuelve más viscosa la mucosidad, lo que dificulta su eliminación y hace que permanezca más tiempo en la garganta. Este problema suele ocurrir en personas que beben cantidades excesivas de café o alcohol, respiran por la boca al dormir o pasan mucho tiempo en habitaciones con aire acondicionado. Beber abundante agua, tomar infusiones calientes e inhalar vapor puede ayudar a fluidificar la mucosidad.
Fumar, vapear y la contaminación del aire son irritantes potentes para las vías respiratorias. El cuerpo produce más mucosidad como respuesta protectora, por lo que dejar de fumar y limitar la exposición a componentes tóxicos puede mejorar significativamente el bienestar a largo plazo.