9, 8. Picazón en la piel y síndrome de piernas inquietas
La acumulación de toxinas (uremia) puede irritar la piel causando picazón intensa. También puede provocar síndrome de piernas inquietas, con necesidad de moverlas, especialmente al dormir.
7, 6. Sabor metálico y pérdida de apetito
Las toxinas pueden afectar el gusto, provocando un sabor metálico y mal aliento similar a orina. También pueden causar náuseas y pérdida de apetito.
- Aparición fácil de moretones
Las toxinas pueden afectar las plaquetas, haciendo que la sangre coagule peor. Esto provoca moretones, sangrado nasal o encías sensibles.
4, 3. Escarcha urémica y pericarditis
En casos avanzados, el sudor puede dejar un polvo blanco en la piel (escarcha urémica). Otra señal grave es la pericarditis, inflamación del tejido alrededor del corazón que causa dolor en el pecho.
- Fatiga (anemia)
Los riñones producen una hormona llamada eritropoyetina, que ayuda a formar glóbulos rojos. Cuando falla, aparece anemia, causando cansancio extremo incluso con actividades simples. - Sin síntomas
Es importante saber que muchas personas, especialmente en etapas tempranas, no presentan síntomas. La enfermedad suele detectarse por análisis de sangre u orina.
Aunque muchos factores influyen en la salud renal, la diabetes y la presión alta son las causas más comunes. El uso excesivo de medicamentos como el ibuprofeno o naproxeno también puede dañarlos con el tiempo. Es recomendable usarlos con moderación y consultar con un médico. Mantenerse informado y controlar estas condiciones es clave para proteger tus riñones.