4. Practica respiración profunda
El diafragma juega un papel clave en la circulación linfática.
La respiración abdominal profunda ayuda a impulsar la linfa hacia la circulación general.
Cómo hacerlo:
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Siéntate cómodamente y coloca una mano en el pecho y otra en el abdomen.
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Inhala por la nariz expandiendo el abdomen.
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Exhala lentamente por la boca.
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Repite de 2 a 5 minutos al día.
5. Come alimentos que apoyen la linfa
Algunos alimentos ayudan a fluidificar la linfa y reducir la congestión.
✅ Buenos aliados:
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Verduras de hoja verde (col rizada, espinaca)
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Vegetales crucíferos (brócoli, repollo, coles de Bruselas)
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Ajo y jengibre
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Cítricos (limón, lima)
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Vinagre de manzana
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Semillas de lino y chía