3. No te saltes las comidas
Saltarse una comida pensando que todo lo que comes se convierte directamente en grasa es un error. Al hacerlo, envías al cuerpo una señal de privación, y este responde activando un mecanismo de almacenamiento reforzado de grasa.
👉 Para evitarlo, mantén comidas regulares y equilibradas, sin renunciar al placer de comer.
4. No reduzcas demasiado las calorías
Consumir muy pocas calorías al día puede provocar deficiencias vitamínicas y ralentizar el metabolismo. En lugar de eso, come según las necesidades reales de tu cuerpo para aportar todos los nutrientes necesarios para una quema de grasa normal.
👉 Prioriza:
-
Proteínas
-
Carbohidratos complejos
-
Grasas insaturadas saludables