Preparación:
Primero, pela el diente de ajo, pícalo y muélelo en un mortero hasta obtener una pasta espesa.
Después, pela la cebolla y rállala sobre el ajo.
Luego, ralla el jengibre y añádelo.
Finalmente, exprime los limones y añade el jugo y la miel a la mezcla.
Al terminar, tápalo y déjalo reposar toda la noche (unas 8 horas).
Después de 8 horas, cuélalo en un recipiente de vidrio con tapa.
Puedes guardar el frasco en el refrigerador hasta por un mes.
Cómo tomarlo:
Para obtener los resultados deseados, tome una cucharada una vez al día (para la prevención). O, para tratar una infección viral, tome una cucharada con cada una de las comidas principales (3 veces al día).
Propiedades de la cebolla
Este bulbo comestible se ha utilizado en Asia y Europa durante miles de años, así como en América. Es uno de los superalimentos más asombrosos y puede aportarnos los siguientes beneficios: Es una gran fuente de nutrientes. La cebolla nos aporta una buena cantidad de agua y aminoácidos esenciales. Además, también aporta: Minerales (azúcar, sodio, calcio, magnesio y fósforo) Vitaminas (complejo B, C y E).
Mejora la función renal.
En primer lugar, gracias a su acción diurética, comer cebolla es bueno para pacientes con problemas renales (cálculos, insuficiencia renal, etc.). También se recomienda para personas con presión arterial alta y retención de líquidos.
Es un expectorante.
Si sufres de enfermedades respiratorias como faringitis o bronquitis, puede ayudarte a eliminar la mucosidad. También es muy recomendable si estás resfriado.
Reduce el colesterol.
Consumir este superalimento reduce los niveles de grasa en la sangre y el colesterol malo (LDL). También ayuda a limpiar las arterias de forma natural.
Equilibra los niveles de azúcar en la sangre.
Finalmente, las personas con diabetes pueden encontrar la cebolla muy beneficiosa debido a su capacidad para reducir los niveles de azúcar en la sangre.