Calienta el agua: Calienta suavemente una taza de agua. Es importante no hervir el agua, ya que las temperaturas muy altas pueden reducir algunas de las enzimas beneficiosas presentes en la miel.
Agrega la canela: Agrega una cucharadita de canela en polvo. Déjalo reposar durante unos minutos para que la canela pueda liberar sus compuestos útiles en el agua.
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