Cómo tomar la cúrcuma
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En polvo como condimento culinario para aromatizar platos y guisos.
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En polvos micronizados: dosis aproximada de 100 mg diarios.
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En infusión combinada con otras plantas: unos 20 g por litro de agua, hasta tres vasos diarios en tratamientos discontinuos.
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En extractos líquidos concentrados: 25 gotas al día en tres dosis.
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En tintura: de 50 a 80 gotas al día en tres o cuatro tomas, mezclada con zumo de frutas.
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En jarabe: preferiblemente con zumo de limón.
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En suplementos de curcumina con fosfolípidos: alrededor de 500 mg diarios divididos en tres dosis.
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En cápsulas: 50 mg al día.
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El aceite de cúrcuma se aplica externamente sobre piel inflamada o para masajes en zonas doloridas.
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Cataplasmas de cúrcuma para el acné e impurezas de la piel.
Beneficios de la cúrcuma para la salud
Esta raíz ha sido reconocida por sus múltiples cualidades. Entre sus beneficios destacan:
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Favorece la digestión y alivia síntomas de indigestión y flatulencias.
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Puede ayudar en diarreas asociadas a inflamaciones estomacales o intestinales.
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Contribuye a la protección de la mucosa gastrointestinal.
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Actúa como antiinflamatorio del sistema digestivo, útil en gastritis y colon irritable.
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Estimula la producción de bilis y favorece el metabolismo de grasas.
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Puede apoyar procesos de control de peso dentro de una dieta equilibrada.
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Contribuye a la salud hepática y al funcionamiento del hígado.
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Puede ayudar a mantener niveles saludables de LDL y triglicéridos.
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Apoya la salud cardiovascular.
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Gracias a su acción antioxidante, ayuda a combatir el daño de los radicales libres en órganos como riñón, hígado y corazón.
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Posee acción antiinflamatoria externa útil en quemaduras leves, picaduras y pequeñas abrasiones.
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Puede contribuir a la salud y apariencia de la piel.