Este tratamiento debe realizarse por la noche antes de acostarse.
-
Pon unos 10 litros de agua en una palangana (el agua debe estar lo más caliente posible que tus pies puedan soportar).
-
Añade un puñado de sal y medio litro de vinagre de manzana.
-
Mezcla bien la solución.
-
Coloca los pies en la palangana y quédate así hasta que el agua se enfríe.
-
Enjuaga tus pies, sécalos bien con una toalla y ve directamente a la cama.
-
Mantén los pies calientes. Por lo tanto, se recomienda dormir con una toalla, sábana o manta que los cubra para conservar el calor.
-
A la mañana siguiente, levántate con pantuflas y no camines descalzo sobre el suelo.
¡Tu dolor desaparecerá después del primer tratamiento! Repite este procedimiento cada seis meses o cuando vuelvas a sentir dolor, ¡te sorprenderán los resultados!