Algunas bacterias se comunican entre sí mediante señales químicas (detección de quórum) para coordinar las infecciones. El ajo interrumpe esta comunicación.
- Activación del sistema inmunitario
Estimula la producción de linfocitos y macrófagos, células inmunitarias que combaten a los microorganismos invasores.
¿Ajo o antibióticos? ¿Cuál es mejor?
Si bien los antibióticos sintéticos son eficaces en casos graves, su uso excesivo ha provocado un problema creciente: la resistencia bacteriana. Cada vez más cepas dejan de responder a los medicamentos comunes. Por el contrario, el ajo no induce fácilmente resistencia y es eficaz contra una amplia gama de microbios.
Además:
No causa efectos secundarios graves como los antibióticos químicos.
Consumido con moderación, el ajo no daña la flora intestinal.
Fortalece el sistema inmunitario en lugar de debilitarlo.
Por estas razones, muchos naturópatas recomiendan el ajo como medida preventiva o como complemento al tratamiento con antibióticos.
¿Cómo consumir ajo para beneficiarse de sus propiedades antibacterianas?
Crudo, machacado o picado:
La mejor manera de obtener alicina es machacar el ajo y dejarlo reposar durante 10 minutos antes de consumirlo. Esto activa la enzima alinasa, que convierte la aliina en alicina.
Dosis recomendada: 1 o 2 dientes de ajo crudo al día.
Ajo y miel:
Ideal para infecciones respiratorias y digestivas. Mezclar ajo machacado con una cucharada de miel y consumir esta mezcla en ayunas.
Ajo y limón:
Un potente refuerzo inmunitario. Machacar 2 dientes de ajo y mezclarlos con el jugo de medio limón en un vaso de agua tibia. Beber esta preparación antes de acostarse.
Infusión de ajo
Hervir 2 dientes de ajo en una taza de agua durante 5 minutos. Añadir jengibre y miel si se desea. Esta infusión es excelente para resfriados, bronquitis y faringitis.
Aceite de Ajo