Una deficiencia de vitamina B1 puede debilitar el corazón, impidiendo que la sangre circule correctamente. Como resultado, la sangre se estanca en las piernas, provocando hinchazón.
¿Dónde encontrarla?
Carne de cerdo, atún, salmón, semillas de girasol, lentejas, guisantes partidos, cereales integrales, levadura de cerveza.
Consejo:
Considera tomar suplementos si experimentas fatiga persistente o piernas hinchadas. Una dosis de 10 a 30 mg al día puede marcar una gran diferencia.
Vitamina C: para vasos sanguíneos fuertes
Sin vitamina C, los vasos sanguíneos se vuelven frágiles. El líquido puede filtrarse en los tejidos y causar edema.
¿Dónde encontrarla?
Cítricos, pimientos rojos, brócoli, coles de Bruselas, fresas, perejil fresco.
Consejo:
Una ingesta diaria de 500 a 1.000 mg, o incluso hasta 2.000 mg en caso de inflamación importante, ayuda a fortalecer las paredes vasculares.
Vitamina D: para controlar la inflamación
La vitamina D regula la inflamación y favorece la absorción de calcio. Una deficiencia suele estar relacionada con la hinchazón de las piernas, dolor óseo y problemas circulatorios.
Alivio de piernas hinchadas
¿Dónde encontrarla?
Salmón, caballa, yema de huevo, aceite de hígado de bacalao, sol (15 minutos de exposición diaria).