La mejor forma de asegurarte de lo que comes es moler tu propia carne en casa. Si tienes un molino de carne o una procesadora de alimentos, puedes comprar un corte que te inspire confianza, como la falda, el lomo o el aguayón, y molerlo tú mismo. Así sabes exactamente qué estás comiendo, sin sorpresas.Carne y marisco
Otra opción es acudir a una carnicería de confianza y pedir que te muelan el corte en el momento. Puede costar un poco más, pero a cambio tendrás un producto mucho más fresco, sabroso y seguro.

Una elección más conscienteComida
Al final, la carne molida no es el enemigo. Lo que sí es importante es saber de dónde viene y cómo ha sido tratada antes de llegar a tu mesa. No se trata de eliminarla por completo de la dieta, sino de ser más selectivos al momento de comprar.

La próxima vez que vayas al supermercado y veas ese paquete de carne molida perfectamente roja y barata, detente un segundo a pensar. A veces, lo barato puede salir caro, sobre todo cuando se trata de nuestra salud.
