¿Demasiada o poca higiene?
En cuanto a la higiene íntima, el exceso es tan problemático como la falta.
Un lavado insuficiente puede favorecer el desarrollo de bacterias indeseables.
Pero una limpieza demasiado intensa — especialmente con jabones perfumados o duchas vaginales — puede alterar la flora protectora.
Consejo de confianza: un simple enjuague con agua (o con un jabón suave sin perfume) es más que suficiente en el día a día. Recuerda: la zona íntima es auto-limpiante… ¡sí, de verdad!
Cambios hormonales: esas montañas rusas del día a día
En ciertos momentos de la vida — menstruación, embarazo, menopausia — el pH vaginal cambia, y eso puede modificar los olores naturales.
La transpiración, sobre todo si llevas ropa muy ajustada, tampoco ayuda.
El buen gesto: elige ropa interior de algodón, transpirable y cómoda, especialmente cuando hace calor.