Si varias de estas te resultan familiares, es recomendable consultar a un profesional de la salud para una evaluación adecuada.
Cómo proteger y reconstruir tus músculos
La base para prevenir la sarcopenia es simple: movimiento, nutrición y constancia.
Muévete todos los días (aunque sea un poco)
No necesitas convertirte en atleta. Lo importante es la regularidad. Algunas actividades útiles incluyen:
Caminar a paso ligero
Subir escaleras
Ejercicios con el peso corporal como sentadillas o flexiones contra la pared
Bandas de resistencia
Yoga o pilates para fuerza y equilibrio
Incluso 10–15 minutos al día pueden marcar la diferencia si eres constante. Los ejercicios de resistencia son especialmente importantes porque indican al cuerpo que mantenga y construya músculo.
Prioriza el consumo de proteínas
Los músculos están hechos de proteína. Muchos adultos —especialmente mayores— consumen menos de lo necesario.
Una recomendación general es entre 1,2 y 1,5 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal al día, según el nivel de actividad y el estado de salud.
Distribuir la proteína a lo largo del día ayuda a que el cuerpo la utilice mejor.
Nutrientes clave para la salud muscular
Algunos nutrientes desempeñan un papel importante en la preservación muscular:
Vitamina D: ayuda a la contracción muscular y al equilibrio