Las altas temperaturas también influyen. Cuando hace calor, el cuerpo regula su temperatura dilatando los vasos sanguíneos para liberar mejor el calor a través de la piel. Esto puede hacer que las venas se noten más después de un baño caliente, en verano o tras una exposición prolongada al sol.
Aunque las venas visibles suelen ser inofensivas, hay situaciones que requieren atención. Si las venas aparecen muy hinchadas, cambian de color o se acompañan de dolor, sensación de pesadez o ardor, podría tratarse de varices o de un problema circulatorio, como una flebitis o, en casos más graves, una trombosis. Si aparecen estos síntomas, es recomendable consultar a un especialista para una evaluación médica adecuada.